Cáncer de próstata, todo lo que necesitabas saber

El cáncer de próstata es el más común entre los hombres después del cáncer de piel, y una de las principales razones de la alta incidencia entre es el hábito muy común entre los hombres de no cuidar de su propia salud. No es de extrañar que tanta gente tenga dudas sobre el cáncer de próstata.

Además, a menudo también prevalecen los prejuicios contra la prueba tradicional utilizada en la identificación de este tipo de cáncer: la famosa “prueba del tacto”. Por ello, del mismo modo que el Octubre Rosa se diseñó para concienciar a las mujeres de la importancia de la prevención contra el cáncer de mama a lo largo de un mes, las autoridades sanitarias crearon el Noviembre Azul, campaña que se encuentra presente en muchos países para hacer la misma labor, sólo que con los hombres.

La intención de la campaña es disipar los mitos que rodean al cáncer de próstata con información coherente sobre la prevalencia de la enfermedad entre los hombres, los factores de riesgo, las pruebas de diagnóstico, las formas de tratamiento y los mejores hábitos de prevención.

Para ayudarle, hemos separado algunas dudas muy comunes sobre el cáncer de próstata.

¿A qué edad deben los hombres empezar a hacerse exámenes preventivos del cáncer de próstata?

La recomendación médica general es que los hombres empiecen a someterse a un seguimiento médico preventivo a partir de los 50 años, ya que el cáncer de próstata es mucho más frecuente en los hombres por encima de esta edad. Los exámenes de diagnóstico/seguimiento deben realizarse al menos una vez cada dos o tres años, y a medida que pasa el tiempo el intervalo entre cada uno debe disminuir. Sin embargo, una vez al año es suficiente.

Para los hombres con antecedentes familiares de cáncer de próstata, la recomendación es que los exámenes se inicien a los 45 años, ya que tienen más posibilidades de desarrollar la enfermedad.

¿Es muy incómodo el tacto rectal?

El tacto rectal es el método preventivo más importante y probado contra el cáncer de próstata. La realiza el urólogo para comprobar, tocando la región anal del paciente, si hay algún cambio en la próstata, como el endurecimiento, el aumento de tamaño (hinchazón), la aparición de nódulos o cualquier otro signo que pueda estar relacionado con el tumor.

Como es de esperar, el tacto rectal no es el examen más cómodo del mundo, pero es más rápido de lo que se piensa. Es indoloro y no requiere que el paciente esté en una posición considerada “vejatoria” para realizarlo, ya que se puede hacer de pie.

¿No puede el examen PSA para sustituir al examen rectal?

No. El examen de PSA, que no es más que un análisis de sangre para verificar los niveles de PSA (Antígeno Prostático Específico) en el organismo, es un examen complementario al tacto rectal y sólo es solicitado por el urólogo cuando el tradicional no es capaz de cerrar un diagnóstico.

Para entenderlo mejor, el PSA es una sustancia producida por las células de la próstata que circula por el torrente sanguíneo. Cuando hay alguna alteración en el órgano, como una inflamación, la próstata produce mayores cantidades de PSA.

¿Por qué hay tanta resistencia al tacto rectal?

Según un estudio el 47% de los hombres de más de 40 años nunca realizó el examen rectal en su vida. Para la entidad, el principal motivo es el perjuicio, ya que el procedimiento es sencillo, indoloro y no provoca efectos secundarios.

Un consejo para que el examen sea lo menos incómodo posible es relajarse y confiar en el médico.

Si hay otros casos en la familia, ¿hay un riesgo mayor?

Sí, los hijos de hombres que han padecido cáncer de próstata tienen hasta un 30% más de posibilidades de desarrollar la enfermedad que aquellos que no tienen antecedentes de la enfermedad en la familia. Por ello, en estos casos, se recomienda comenzar a realizar el examen de tacto a partir de los 45 años (la recomendación, en general, es que el seguimiento médico comience a los 50).

¿El cáncer de próstata se extiende a otros órganos?

Sí, este es un peligro real y también una de las grandes razones para hacer los exámenes regularmente, ya que el cáncer de próstata no manifiesta síntomas en su inicio. Con frecuencia, la diseminación puede comprometer las vesículas seminales, la vejiga, el recto, la uretra, los huesos de la cadera e incluso la columna vertebral.

¿Cuáles son las posibilidades de curación?

Si el cáncer se diagnostica y sigue restringido a la próstata, la probabilidad de curación es bastante alta. Si el tumor se extiende a otros órganos, o si hay sospecha de metástasis, la situación se complica un poco más. Sin embargo, al hablar de curación, también hay que tener en cuenta que existen diversas variables, como las condiciones físicas del paciente, el tipo de cáncer, etc. Al final, lo más relevante es saber que, si el tumor se descubre a tiempo, las posibilidades de curación pueden alcanzar el 90%, algo similar a lo que ocurre con el cáncer de mama.

¿Cuáles son las complicaciones más comunes de la cirugía de extirpación de próstata?

Hay algunos riesgos que son comunes a todas las cirugías, como las infecciones, las hemorragias u otras cosas por el estilo. Concretamente sobre la prostatectomía radical (nombre que recibe la cirugía que extirpa la próstata y las estructuras adyacentes a ella) existe un riesgo del 3 al 4% de incontinencia urinaria y del 20 al 30% de disfunción sexual eréctil. Ambos problemas, una vez diagnosticados, también pueden tratarse con la ayuda de un profesional.

¿La masturbación ayuda a prevenir el cáncer de próstata?

Este es un mito muy común que aparece una y otra vez como si fuera una prueba científica. En realidad, según el urólogo Silvio Pires, la masturbación y el cáncer de próstata no tienen ninguna relación. No hay pruebas de que la masturbación prevenga o induzca la formación de cáncer.

¿Cómo puedo prevenir el cáncer de próstata?

La medicina aún no ha descubierto ninguna forma de prevención 100% eficaz contra el cáncer de próstata, pero algunos buenos hábitos pueden ayudar a disminuir las posibilidades. Comer muchos tomates, brócoli, linaza, soja, aceite de oliva, papaya y sandía, por ejemplo, son una buena idea. Mientras que algunos de estos alimentos ayudan a controlar los niveles de testosterona, otros combaten el daño celular y reducen la probabilidad de tumores de próstata después de los 50 años.

Sin embargo, hoy en día, la mejor manera de prevenir el cáncer es mediante un seguimiento médico frecuente después de la edad mínima recomendada. Esto no evitará la aparición del tumor, pero aumenta significativamente las posibilidades de curación.