El aumento de pecho en los hombres molesta mucho, pero hay solución

La cirugía plástica estética pretende mejorar la calidad de vida aumentando la autoestima. Esto hace que muchas personas lo busquen por varias razones, como grasa localizada, nariz grande, flacidez facial, entre otras. Sin embargo, hay algunos cambios que afectan aún más a la autoestima, causando gran vergüenza, comprometiendo el aspecto emocional e interfiriendo en la vida social. El aumento de pecho en los hombres es uno de ellos.

Las famosas “tetas” son motivo de bromas, acoso y gran vergüenza. Muchos chicos y hombres adultos dejan de ir a entornos abiertos, como la playa, la piscina, las barbacoas e incluso el gimnasio, para evitar una exposición vejatoria por el aumento de sus pechos.

¿Qué causa el aumento de pecho en los hombres?

Los senos están formados por glándulas y grasa, pero en los hombres no suelen desarrollarse. En casos de aumento de peso, pueden crecer debido al aumento de grasa, lo que se denomina lipomastia o pseudoginecomastia. Ya cuando la glándula se desarrolla, se llama ginecomastia.

Para que la ginecomastia se desarrolle, es necesaria la estimulación hormonal. Esto es común en la adolescencia, cuando alrededor del 65% de los chicos presentan algún crecimiento de la glándula mamaria. Sin embargo, la mayoría vuelve a la normalidad por sí sola. Sólo un 7% de los niños conservan la glándula después de ser adultos.

El uso de hormonas, esteroides anabólicos, problemas hepáticos, alteraciones hormonales, algunos medicamentos y drogas también pueden causar ginecomastia.

¿Cómo resolver el problema?

La buena noticia es que la ginecomastia y la lipomastia pueden solucionarse con una cirugía menor.

La parte grasa se trata mediante una liposucción. La glándula se suele extirpar a través de una incisión alrededor de las areolas, dejando una discreta cicatriz. La anestesia suele ser local y sedación, con alta el mismo día y vuelta al trabajo en 3 días. Es decir, operado el viernes, el paciente suele volver al trabajo el lunes.

Lo más gratificante es ver al paciente después de la operación decir que su calidad de vida ha cambiado, que puede volver a los lugares que antes evitaba sin sentir vergüenza.