El examen de la próstata es la forma más eficaz de diagnosticar este cáncer

El gran peligro del cáncer de próstata reside en que no presenta síntomas en sus primeras fases. Por eso existe un gran movimiento para animar a los hombres a realizar regularmente el examen de la próstata, que también se denomina examen de tacto y que ha demostrado ser la forma más eficaz de diagnosticar el tumor en su fase asintomática.

Es a través de este examen que el urólogo puede sentir la consistencia de la próstata e identificar la presencia de nódulos. Además, también se pueden identificar otras enfermedades de esta manera, como el cáncer de recto.

Examen de la próstata mediante el tacto

El proceso del examen táctil es extremadamente sencillo. La próstata se puede tocar fácilmente a través del recto, y la gran mayoría de los tumores se encuentran en la zona alcanzada por el dedo.

Sin embargo, el examen de próstata no es suficiente para cerrar el diagnóstico de cáncer. Se complementa con el examen del PSA (Antígeno Prostático Específico). Además de ser muy barato y sencillo, es el método más eficaz antes de decidir llevar la investigación adelante con exámenes más costosos e invasivos, como la biopsia.

En general, el examen rutinario de la próstata debe comenzar a partir de los 50 años. Las excepciones son las personas con antecedentes familiares de cáncer, los obesos o los hombres negros. En estos casos, la recomendación es empezar a los 45 años.

Síntomas del cáncer de próstata

La prevención es lo más correcto y seguro, sobre todo porque el cáncer de próstata tarda mucho en presentar síntomas. Sin embargo, es necesario prestar atención a cualquier signo que pueda indicar un problema.

El retraso en el diagnóstico del cáncer de próstata es algo común. Muchas veces, las personas descubren el cáncer por síntomas relacionados con la invasión de la enfermedad en otras partes del cuerpo, como los huesos de la columna vertebral.

Dolor, ardor, dificultad para orinar, sangrado: todos estos síntomas pueden indicar una serie de situaciones menos preocupantes, pero también pueden indicar la presencia de un cáncer.

Muchas veces, por ejemplo, sólo se trata de una hiperplasia prostática, que es la aparición de bultos benignos en la próstata y que no evoluciona a cáncer.

Por lo tanto, no hay que desesperar si se sufre alguno de estos problemas, pero siempre es fundamental acudir a un urólogo lo antes posible e identificar rápidamente el problema.