Prevención del cáncer de mama, consejos que necesitas saber

Cuando el tema es la prevención del cáncer de mama, no es raro que las mujeres (sobre todo las que están en el grupo de edad más propenso a desarrollar la enfermedad) sean bombardeadas con información, especialmente durante el Octubre Rosa.

El problema es que mucha de la información que les llega es de dudosa procedencia. Por ello, es habitual que surjan dudas sobre cuáles son en realidad las mejores formas de prevenir el cáncer de mama.

En general, no hay medidas realmente eficaces para prevenir el cáncer de mama, por lo que lo mejor son las pruebas de detección para garantizar un diagnóstico precoz, que aumenta considerablemente las posibilidades de curación.

Esto sucede porque el cáncer de mama, como la mayoría de los tumores malignos, tiene un origen genético. Por ello, las técnicas de mapeo genético, capaces de conocer de antemano la probabilidad de que alguien desarrolle enfermedades como el cáncer, se han convertido en una opción para las mujeres que quieren evitar el cáncer de mama.

Otra de las opciones en procedimientos que se pueden realizar para prevenir el cáncer de mamas es la  mastectomía preventiva este procedimiento consiste en una cirugía profiláctica, que extirpa las mamas y evita así que a la mujer se le diagnostique el tumor en el futuro.

Los expertos advierten, sin embargo, que sólo se debe recurrir a la mastectomía preventiva en situaciones muy concretas, especialmente en las mujeres que tienen un alto riesgo debido a los antecedentes genéticos familiares y en las mujeres con presencia de una mutación cancerosa.

Dieta y ejercicio para la prevención del cáncer de mama

Otros problemas de salud, como la obesidad, se tratan como factores de riesgo de cáncer de mama. Por lo tanto, una dieta correcta y adecuada es la mejor manera de prevenir.

Y la prevención del cáncer de mama empieza por no consumir alimentos ricos en estrógenos, como la soja y el salvado.

El desarrollo de la enfermedad depende del estrógeno. Una paciente que tiene un cáncer en una etapa temprana y que aún no ha sido diagnosticada puede ver agravada su condición si toma un reemplazo de estrógeno.

Según los estudios, una vida física activa también puede ser beneficiosa para la prevención, especialmente si se asocia a una dieta saludable.

Una dieta con mayor consumo de frutas, verduras, fibra, aceite de oliva y pescado parece tener un efecto protector contra el cáncer de mama. Aparte de eso, sustituir las grasas saturadas por grasas monoinsaturadas puede ayudar a reducir el riesgo al contener ácidos grasos, omega 3 y omega 6 en sus fórmulas.

La actividad física regular es otra forma eficaz de reducir los riesgos y mejorar la salud de muchas maneras.

El ejercicio físico de moderado a intenso está relacionado con un menor riesgo de cáncer de mama. La recomendación para los adultos es realizar al menos 150 minutos de actividad con intensidad moderada o 75 minutos con intensidad alta a la semana, preferiblemente fraccionados en tres a cinco sesiones de entrenamiento en este periodo. Para los niños y adolescentes, se recomienda al menos una hora de actividad de intensidad moderada o alta al día, al menos tres veces por semana.

Según los estudios, es posible reducir las posibilidades de padecer cáncer hasta en un 50% llevando una vida activa. Esta asociación estaría vinculada a la reducción de los niveles de estrógeno y progesterona, así como a la actividad proliferativa de las células de la glándula mamaria.

Las mujeres que hacen ejercicio entre una y tres horas a la semana reducen el riesgo de cáncer de mama en un 30% en comparación con las sedentarias, y las que practican actividad física cuatro horas a la semana reducen el riesgo en un 50%.

Exámenes rutinarios contra el cáncer

Es importante que las mujeres se sometan a exámenes ginecológicos anuales. Por lo que se recomienda iniciar la mamografía a los 40 años y repetirla anualmente. Hasta los 40, lo recomendable es la autoexploración y la ecografía mamaria.