Reflujo en el bebé, ¿qué es, síntomas y cómo tratar?

Tema frecuente en todas las ruedas de conversación de madres, padres y cuidadores, el reflujo gastroesofágico en el bebé es una condición común que puede generar muchas dudas.

Desde el nacimiento hasta los cinco meses, la afección afecta al 67% de los bebés, esta suele tener una remisión espontánea hasta los 7 meses de edad y sólo el 5% de los casos dura más allá del primer año de vida.

¿Qué es el reflujo en los bebés?

Entre el esófago y el estómago hay una válvula que controla la entrada de todo lo que se ingiere. El reflujo aparece precisamente cuando esta válvula no está completamente desarrollada o su funcionamiento no es el adecuado.

La afección, por tanto, consiste en el retorno al esófago de los alimentos ingeridos y puede o no provocar regurgitación.

Cuando el bebé vomita, significa que lo que ha ingerido ha vuelto al esófago y ha regresado a la boca. Pero esto no siempre ocurre, ya que hay casos de reflujo oculto o subclínico, cuando el alimento sólo vuelve al esófago y no sale de la boca.

Después del nacimiento el sistema digestivo no está completamente desarrollado. Por lo tanto, la mayoría de los casos de reflujo en los bebés es fisiológico y presenta una mejora progresiva, teniendo dos picos de empeoramiento ya previstos.

La primera aparece alrededor de la octava semana de vida, que es cuando el bebé empieza a hacer fuerza para defecar, acción que aumenta la presión en el abdomen y estimula el retorno del contenido gástrico. En el sexto mes, los familiares también pueden notar un empeoramiento, sobre todo cuando el pequeño empieza a sentarse, ya que la flexión del tronco hacia el abdomen aumenta la presión abdominal y facilita el reflujo.

Después de esta fase, el sistema digestivo termina su maduración, el bebé pasa más tiempo sentado y comienza la introducción de alimentos. Así, los episodios de rebote gástrico son cada vez menos frecuentes.

¿Cuál es la causa?

Además de la inmadurez del esfínter, la válvula que separa el esófago del estómago, la dieta líquida de los primeros meses de vida y la permanencia en la posición acostada durante mucho tiempo son algunas de las causas del reflujo fisiológico.

Factores de riesgo

La mayoría de los casos de reflujo en el bebé, por tanto, es natural y proviene de la inmadurez del sistema digestivo del niño. Regurgitar pequeñas cantidades sin que el bebé se vea afectado clínica y conductualmente es normal.

Generalmente, los pequeños no presentan otros síntomas y regurgitan después de las tomas el volumen que, en promedio, corresponde a dos cucharadas.

El cuadro se convierte en un problema cuando el contenido gástrico regresa y, junto con él, aparecen los síntomas. En este caso, es necesario investigar la enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE).

Signos y síntomas del reflujo en los bebés

El reflujo fisiológico no provoca síntomas más allá de la regurgitación. Por otro lado, los casos que requieren seguimiento pueden cursar con:

  • Dolor abdominal
  • Dificultad para dormir
  • Dificultad para alimentarse
  • Tos crónica
  • Llanto ronco
  • Asfixia frecuente
  • Pausas respiratorias

En los casos más graves, puede haber lesiones en el esófago asociadas a dolor y malestar, además de problemas pulmonares como asma, bronquitis y neumonía, así como otitis repetidas, alteración de los dientes y dificultades para mamar y ganar peso.

Lo que define si la condición puede caracterizarse como una enfermedad o no es su impacto en la salud del bebé: si hay un deterioro en el aumento de peso o una irritación significativa que se refleja en la disminución de la calidad de vida, se considera patológico.

Diagnóstico

Incluso cuando existe la sospecha de enfermedad por reflujo gastroesofágico en los bebés, no siempre son necesarias pruebas específicas.

Al notar que los síntomas afectan a la calidad de vida del niño, la recomendación es acudir al pediatra para que realice el análisis clínico y los exámenes físicos, además de eliminar la posible existencia de otras afecciones que puedan dar lugar al reflujo, como la alergia a la proteína de la leche de vaca (APLV) y la intolerancia a la lactosa.

¿Qué profesional hay que buscar?

Para la investigación inicial, se puede recurrir al pediatra que sigue al bebé desde su nacimiento. Está plenamente capacitado para evaluar el grado de reflujo y decidir si es necesario recurrir a un médico especializado, como un gastroenterólogo infantil, por ejemplo.

¿Cómo se trata?

En los casos de reflujo en el bebé fisiológico, algunas actitudes y hábitos pueden reducir el retorno del contenido gástrico, como

  • Corregir el agarre del bebé al amamantarlo para evitar que trague aire y vomite al eructar;
  • Evitar que el bebé llore mucho tiempo antes de ser alimentado para evitar la ingestión de aire;
  • Mantenga al pequeño en su regazo durante 20 minutos después de la alimentación para que la digestión se inicie y el contenido no regrese;
  • Mantén al bebé acostado en una posición elevada, de modo que la cabeza esté más alta que los pies.

Una vez diagnosticado el bebé con ERGE, además de las precauciones anteriores, pueden ser necesarias otras:

·         Medidas posturales

Mantener al bebé en posición vertical durante 40 minutos después de las tomas permite iniciar la digestión. Así, la leche se espesa y no vuelve tan fácilmente.

Adaptar el lugar de descanso del pequeño también influye. Hay que poner al bebé a dormir panza arriba en un colchón antirreflujo, de esos que parecen una rampa, o elevar la cabecera de la cuna.

·         Adaptar la alimentación

Los niños que utilizan fórmulas infantiles pueden necesitar adaptaciones para versiones antirreflujo, con sustancias que se gelifican en el estómago y evitan la regurgitación.

·         Medicamentos

En los casos graves de reflujo en los bebés, se pueden prescribir dos tipos de medicamentos: los procinéticos, que aceleran la digestión y facilitan el vaciado gástrico, y los antiácidos, que reducen la acidez del estómago y, de este modo, evitan que el reflujo dañe el esófago, lo que reduce el dolor.

·         Cirugía

Aunque existe la cirugía para el reflujo, está indicada sólo en casos graves y en pacientes específicos, como aquellos cuyo problema está relacionado con la anatomía del aparato digestivo.

¿Se puede curar?

Como es causado especialmente por la inmadurez del sistema digestivo, el reflujo, en la mayoría de los casos, desaparece solo o presenta mejoría de los síntomas con el tratamiento y el avance de la edad.

Sólo en raros casos puede ser necesaria una intervención quirúrgica y un seguimiento durante la infancia.

Complicaciones

No tratar la enfermedad, especialmente cuando presenta otros síntomas que afectan a la calidad de vida del bebé, puede dar lugar a complicaciones. La acidez estomacal en contacto con el esófago, la garganta y la boca puede provocar problemas como hemorragias digestivas, anomalías respiratorias y alteraciones dentales.

Prevención

Aunque no se puede prevenir por completo, la adopción de medidas para ajustar la posición de alimentación y la mejora de la postura pueden reducir la frecuencia de los episodios de reflujo en los bebés.